Se hace camino (Sobre mi docencia)

8 junio, 2008

JUGAR A HOMBRES

Filed under: General — angelpiogonzalezsoto @ 7:51

En el ABC de la edición de Sevilla encuentro hoy esta reflexión que me ha gustado:

JUGÁBAMOS a jugar, y en el juego se nos fue la adolescencia, y jugando nos sorprendió la juventud. Entonces nos hacían «hombres» unos pantalones largos y el primer cigarrillo en público, un carraspeo forzado al entrar al bar a tomar la primera cerveza o el primer paseo con una muchacha. Pero tuvimos un largo aprendizaje de juego. El territorio de juego de mis recuerdos es tan largo que no sé cuándo lo abandoné; queda una terreno que se junta con el primer trabajo o con el primer pensamiento de preocupación. Y aun en el trabajo había juegos. Esto lo pienso hoy, cuando veo a muchos niños que parecen negarse a serlos. Hay una urgencia desmedida por abandonar la niñez, la adolescencia, y dejarlo todo en una juventud sin cimientos que no sé cómo puede acabar, digo por sus carencias básicas, porque el juego lo es, como lo son la alimentación y el afecto.
No juegan. Los veo con doce o trece años y ya se han enganchado al último vagón donde viaja una juventud que, como ellos, tampoco vivió su niñez. Malo. La vida ofrece etapas y hay que vivirlas. Todo ha cambiado mucho, claro, pero no sé por qué la niñez se preocupa más de ser adolescente que de ser niño, y por qué esas prisas por ser mayor cuando se tiene la edad más hermosa para tener un fantástico sentido del tiempo. No hay plazas ocupadas por bandadas de niños que jueguen; y en cambio, en el territorio de la juventud guardan turno de oportunidad de enganche niños que apenas saben que lo son. Veo a niñas de once, doce años, vestidas como muchachas de veinte, imitándoles modas, pintándose como artistas, mirando a los hombres con una postiza madurez. Y veo a niños que pasaron del Jané a la moto sin más tránsito que una bicicleta de Reyes que abandonaron pronto. Y no veo corros de niños hablando en el juego. Me espanta ver a una niña que no sabrá ni multiplicar cómo maneja el móvil y cómo usa un lenguaje diez años mayor que ella, si se trata de hablar de algunas cuestiones, peligrosas casi todas. No pretendo que los niños vivan como en mi infancia, quiero que vivan la suya, y una infancia no puede ser feliz si el niño es un juguete sin alma en medio de tanta mecánica, de tanto ruido y de tanto aislamiento. Y sin juego. El niño no puede ser un juguete de la adolescencia que lo reclama como víctima para su sacrificio; el niño ha de ser juego, todo él. Una infancia que juega es una adolescencia que juega y habla y quizá una juventud más rica. Ayer vi, a las afueras de algún sitio, cinco o seis chavales, niñas y niños vestidos de mayor. Se bajaron de un coche con un chaval de apenas dieciocho. Levantaron el maletero del coche, le encendieron las luces, pusieron música alta y empezaron a beber, sin palabras. Salvo el conductor, ninguno tendría catorce años. A esa edad no puede uno tener bebida media vida. O estaré muy equivocado. Ojalá.
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