Se hace camino (Sobre mi docencia)

3 septiembre, 2011

Comienza el Curso: SOBRE LA CALIDAD EN LA UNIVERSIDAD

Filed under: Sin categoría — angelpiogonzalezsoto @ 13:32

Parece claro que la cultura de la calidad en la educación universitaria se ha convertido en un hecho incuestionable, hasta el punto de que, en estos últimos 15 años, prácticamente todos los países han creado mecanismos para asegurar la calidad.

Creemos que han influido varios factores. Ha contado la expansión de los sistema universitarios (de titularidad pública y privada y con sistemas de enseñanza presencial o a distancia), su internacionalización (de la mano de la tan “manida” GLOBALIZACIÓN -que no ha aportado solamente elementos positivos a la educación superior-), las restricciones económicas de las universidades, los cambios de prioridades asumidas por las sociedades, la generalización de una cultura de control sobre los sistemas públicos, la movilidad, los procesos de integración, etc.

La cuestión es que debido a todo eso se ha generado un sistema de control de calidad como un proceso del que son responsables tanto las propias instituciones universitarias como las instancias político-sociales. Por ello se habla de procesos interno de calidad, en referencia a los programas internos de mejora y de procesos externos de calidad, que hacen mención a órganos externos, más o menos independientes, encargados de aplicar estándares generales y de valorar las ACREDITACIONES, LAS AUDITORÍAS Y EL RESULTADO DE LAS EVALUACIONES.

Este sistema provoca algunas reacciones no siempre positivas. Por ejemplo provoca dinámicas no armónicas entre las instancias internas y externas lo que, en la práctica, desvirtúa los objetivos de los procesos de calidad y la creación o mantenimiento de culturas personales e institucionales adecuadas. También ha generado dos visiones que perviven al unísono: el deseo de control y de hacer que la universidad rinda cuentas y el objetivo de observar el cumplimientos de unos estándares que, según los modelos asumidos, se entienden como objetivos a conseguir por las universidades (muchas veces sin analizar nada más, por ejemplo, sin tener en cuenta la financiación o los sistemas de selección de alumnos y profesores).

En cualquier caso parece que la cultura de calidad que se pretende, debido a estas cosas que hemos enunciado y a otras muchas que nos hemos dejado en el tintero, se asienta en la identificación de fortalezas y debilidades de las instituciones y en su oferta académica.

En ese sentido pensamos que la eficacia que subyace bajo las conceptualizaciones al uso de la “calidad” NO estaría en conseguir buenos productos (muchos y buenos titulados, por ejemplo, o muchas investigaciones financiadas, etc,) a partir de unas buenas condiciones de entrada (que, por cierto, nunca son tenidas en cuenta) sino en comprobar cómo una institución hace progresar a los alumnos a partir de sus propias circunstancias y a partir de los recursos de esa institución. O sea, la calidad para nosotros estaría más centrada en los procesos y no en los productos o, al menos, no daría un valor absoluto a los productos.

En ese sentido creemos que son factores determinantes de esa calidad:

  • Los recursos materiales de todo tipo de que se dispone
  • Los recursos humanos
  • Los sistemas de gestión administrativa y académica
  • Los sistemas de enseñanza y aprendizaje en los que se asienta el proyecto educativo
  • La actuación docente
  • La competencia y actualización de los profesores
  • El diseño y articulación de los plantes de estudio (esto es, la organización de la enseñanza)
  • Los sistemas informativos internos y externos
  • La participación y la transparencia de los procesos
  • Los procesos de mejora y de aseguramiento de la calidad

 Sabemos que la falta de control o las culturas individualistas que aún perviven en las universidades o desatender totalmente a los alumnos o la indefinición en los objetivos, por poner sólo algunos ejemplos, dificultan en gran manera los procesos de calidad y cuestiones como esas están presentes también en la estructura universitaria.

Pondremos un ejemplo. El modelo adoptado en España para situar al profesorado en estándares universales enfatiza mucho en la investigación y en las publicaciones. Ese modelo está provocando aún mas individualismo en el profesorado y una desatención de la docencia… pues, en la práctica, no es valorada… No es objetivo del sistema que se abandone la docencia y se puede argüir que está presente en todos los modelos de evaluación (control), pero… al no ser valorada es como si realmente no fuera una función del profesorado.

A la vez sabemos que el concepto de calidad es lábil, de tal modo que, en los últimos años hemos ido percibiendo cómo se ha pasado de concebir la calidad como algo asociado a los productos, a asociarla a los procesos o a los clientes internos (profesores) o a los externos (alumnos en primer lugar, empleadores en segundo lugar o sociedad en tercer lugar).

Está claro que todo eso (mejor de forma conjunta que aisladamente) influye en la calidad de una institución, pero también lo es el hecho de que es preciso contemplar más cosas.

Pongamos un ejemplo. Supongamos que la universidad de Harvard ha seleccionado para el presente curso escolar 15 alumnos de cada 100 solicitantes y que en otra de nuestro territorio, en la URV, por no salirnos de nuestra casa, han conseguido acceder el 97% de los solicitantes. Supongamos que dentro de tres años nos evalúan a las dos universidades y que se toman en cuenta: a) las calificaciones obtenidas por los alumnos, b) el sistema de tutoría y atención personal a los alumnos, c) la satisfacción de los alumnos. Pues bien… si las comparaciones siempre son odiosas… la URV quedaría odiosamente tapada por lo éxito de Harvard, excepto en algo no contemplado: el coste por alumno.

Asumimos, de todos modos, que una variable importante es la satisfacción de los clientes (internos y externos), pero también que la calidad tiene que ver con cómo se detectan y solucionan los problemas, como se elaboran y justifican los planes de mejora y se “maximalizan” los recursos (perdónese la expresión), con la generalización de esos planes, con la toma de decisiones asociada a datos y evidencias, con el papel de las personas (con  la participación, con el compromiso, la colaboración…, los planes de formación…)

En nuestros territorios es difícil extraer conclusiones sobre la demanda (o la relación que existe entre los alumnos matriculados y las plazas que se ofertan), por cuanto nuestro sistema universitario está fuertemente territorializado y por cuando las normas administrativas no favorecen la movilidad, pero en cambio sí que es de importante analizar cuestiones relativas a los recursos humanos, los recursos físicos y materiales de todo tipo, planes de estudios, racionalidad de los créditos ofertados…, aprendizaje y uso de idiomas, actividades asumidas al tan temible “coste 0” y cómo se han implantado, duración media de los estudios, intercambios científicos, participación del profesorado en la comunidad científica… coste por alumno, etc.

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